Big Al’s

El restaurante Big Al’s American Kitchen es un restaurante hamburguesería al estilo americano donde degustar buena comida como si en EEUU estuvieras. Está situado en calle Còrsega 178 en Barcelona, justo al lado de línea 5 Hospital Clínic.

Big Al’s American Kitchen empezó en Sitges y han dado el salto a Barcelona para ofrecernos sus hamburguesas y comida americana.

Calidad

El Big Al’s nos ofrece comida americana en un gran surtido de hamburguesas y entrantes: nachos, alitas de pollo, aros de cebolla, quesadillas y alguna que otra ensalada.

Para degustar la carta que nos ofrece el Big Al’s de Barcelona, probamos los nachos con tiras de cerdo, salsa barbacoa, queso y jalapeños y las alitas de pollos OMG (así las denominan :D), y luego como no, una hamburguesa para ver de qué son capaces este restaurante.

Hablemos de los nachos. Particularmente soy muy fan de los nachos, y soy especialmente crítico con los nachos que pruebo por el mundo, y debo decir que estos son LOS MEJORES NACHOS QUE HE PROBADO JAMÁS. Si si, en mayúsculas, una auténtica fiesta de sabores en tu boca que hará que no quieras que se acaben nunca. Los nachos los preparan con queso fundido, cerdo a tiras jugosísimo que se deshace en la boca y salsa barbacoa. La combinación es espectacular, todo encaja a la perfección, los sabores no se pisan entre sí y hasta el último nacho queda crujiente. Una obra de arte.

En cuanto a las alitas, eran muy crujientes y algo picantes (si, lo ponía en la carta), rociadas con una salsa que ellos la denominan OMG, que es dulce y picante a la vez. Nada que ver con los nachos, estaban bien las alitas pero el sabor dulce era demasiado resultón y dominaba en exceso sobre el gusto del de la alita que hacía que pudieras estar comiendo pollo o ternera sin apreciar la diferencia.

Las hamburguesas son el plato fuerte de la casa y debo decir que esperaba más de ellas. Pedí la especialidad de la casa, la Big Al’s y aun siendo una buena hamburguesa, pensé que me sorprendería y no fue así. Es una hamburguesa con 4 capas de carne (para llegar a las 400gr) dividida en un panecillo de dos pisos, acompañada con un surtido de lechugas, cebolla y salsa especial. La carne de la hamburguesa estaba bien, sin ser una carne espectacular, éramos cuatro comensales y todos coincidimos en que el pan de la hamburguesa no le hacía ningún favor, demasiado hinchado de aire y que al tocarlo se encogía hasta no verlo, y la salsa especial no la noté casi. Repito, no era una mala hamburguesa pero ni mucho menos al nivel que creo que debería estar para ser una hamburguesería. Degustamos también la Fat Elvis, con crema de cacahuete, bacon y plátano caramelizado. Esta hamburguesa tenía más sabores ya que el dulce de la crema de cacahuete y el plátano se hacían notar más que la salsa especial, aun así por debajo de otras hamburgueserías de Barcelona.

Como dato curioso, el Big Al’s ofrece bebidas americanas de importación que no las encuentras en otros restaurantes. Tienen 12 tiradores de cerveza de importación con diferentes estilos y graduaciones y marcas de refrescos poco habituales en los locales de Barcelona (Drew Mountain, Cherry Coke, Cocacolas y Fantas de sabores raros).

Servicio y local

El local del Big Al’s no es muy grande, tiene pocas mesas y no muy grandes, no hacen reservas y se llena bastante. Si llamas te ponen en una lista de espera y te dan mesa en función de dicha lista. Es un local sin muchas florituras pero agradable.

El servicio si que se lleva una muy buena nota. Tanto los camareros como el encargado son buenos profesionales. Muy simpáticos, atentos y amables, resuelven cualquier duda, te ayudan a escoger qué comer y qué beber (con tanta variedad se agradece). Son 7 personas trabajando en el local, y me sorprendió mucho que siendo un restaurante donde no pueden albergar mucha gente hubiera tanto personal. 4 de los 7 trabajadores estaban en cocina, eso hace que la comida no se demore en salir.

Tiene una contrapartida el Big Al’s y es que al tener pocas mesas tienen una política de «silla caliente» y para evitar la sobremesa y que la gente no espere para comer, no tienen cafés y en seguida que hay gente esperando te animan a pagar la cuenta.

Precio

El precio del Big Al’s es alto. Sin pedir postres y compartiendo entrantes y una hamburguesa y bebida salió a 21€ por persona. No lo encontré caro ya que las cantidades son generosas y la comida no es mala ni mucho menos, pero si alto ya que por menos dinero puedes encontrar otras hamburgueserías al mismo nivel.

Los entrantes van de los 8€ a los 12€ y las hamburguesas de los 10€ a las 20€.

Veredicto

El restaurante hamburguesería Big Al’s es un sitio para probar, si te gustan las hamburguesas y las cervezas de importación te recomiendo que al menos vayas a probarlo. Estarás a gusto ya que te tratarán muy bien y si te gustan los nachos, estos te enamorarán.

No es de mis hamburgueserías preferidas de Barcelona, pero si estás por la zona y te apetece una hamburguesa no pierdes nada en probarlas y decides tu mismo qué te parecen.

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Cuina Deu

Cuina Deu es un restaurante chino situado en calle Muntaner 10, en el barrio de Sant Antoni, donde poder degustar auténtica comida china en un marco incomparable.

Calidad

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Servicio y local

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Precio

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Veredicto

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Memorias de China

Memorias de China es un restaurante chino de calidad situado en la zona noble de Barcelona, donde degustar excelente comida china con un precio alto.

El restaurante Memorias de China es un de comida china situado en calle Lincoln 17, en el barrio de Sant Gervasi de Barcelona.

Calidad

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Servicio y local

Aun no valorado

Precio

Aun no valorado

Veredicto

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Chenji: Qi Xin Mian Guan

El restaurante Chenji: Qi Xin Mian Guan es un restaurante de comida china situado en calle Alí Bei 65, en el barrio de l’Eixample de Barcelona.

El Chenji: Qi Xin Mian Guan ofrece platos típicos chinos a muy buen precio de cantidad generosa.

Calidad

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Servicio y local

Aun no valorado

Precio

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Valoración

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Tempura-Ya

El Tempura-Ya es un restaurante japonés donde poder degustar auténtica comida japonesa tradicional y bien elaborada. Está situado en calle Muntaner 153, en el barrio de l’Eixample.

Si eres fan de los restaurantes japoneses es una buena opción para probar. El Tempura-Ya lleva desde los años 90 en Barcelona y sigue ofreciendo a la ciudad comida japonesa de buena calidad.

Calidad

El restaurante japonés Tempura-Ya ofrece platos tradicionales japoneses un poco más allá de los típicos restaurantes de comida japonesa más comerciales. Su carta es bastante extensa compuesta por entrantes, pastas y arroces, carnes, pescados y sushi. Al mediodía disponen de un menú, por la noche y fines de semana sólo sirven platos de la carta.

Pudimos degustar una tempura de verduras (es la especialidad de la casa) compuesta por calabaza, berenjena, cebolla, calabacín y espárragos. Estaba rico el plato, la tempura no era muy densa y dejaba el sabor agradable de las verduras al descubierto. El plato era bastante completo ya que había dos piezas de cada verdura.

Además de la tempura de verduras, pudimos probar unos nabeyaki udon, unos fideos con ternera, huevo, tofu y setas shiitake. La textura de los fideos era perfecta, ni muy blandos ni asperos, se deslizaban solos de los palillos a la boca, la ternera la encontré un pelín seca y con bastante nervio, no era fácil separar los trozos de carne para no comerla toda de golpe, el tofu, las setas y el huevo muy correctos. En conjunto el plato estaba bien, el sabor era bueno y la cantidad suficiente.

Para finalizar pedimos un surtido de sushi donde pudimos probar: sashimi de salmón, sashimi de atún, nigiri de salmón, nigiri de caballa, nigiri de merluza, nigiri de atún, gambas, makis de salmón, makis de atún y un futomaki de gamba y aguacate. El plato estaba muy bien, muy completo y con una buena variedad de sushi para degustar. Destacar de este plato el sashimi, uno de los más ricos que he probado, trozos grandes de pescado crudo y muy sabroso y con cuerpo. Los nigiri no eran muy grandes, pero la consistencia del arroz era buena aunque se deshacía bastante la bola de arroz al intentar manipularla.

Servicio y local

El servicio del restaurante japonés Tempura-Ya es muy bueno. Los camareros son muy atentos y serviciales, a la vez que simpáticos y prácticos.

La comida no se demoró demasiado, no tardaron más de 10 minutos desde que pedimos hasta que pudimos ponernos a la faena. Las presentaciones eran correctas y no nos faltó de nada en ningún momento.

El local del Tempura-Ya es sencillo y familiar, con música de fondo suave e ideal para comer tranquilo sin que nadie te moleste. La decoración es simple pero con toques japoneses para que no se nos olvide que es un restaurante japonés (me encantó la katana que había justo detrás de nuestra mesa en la pared) Las mesas son bastante grandes para que quepan bien los platos y las distancias entre las mesas son las justas para no sentirte ni demasiado cerca ni demasiado lejos de los demás comensales. Además de las mesas distribuidas por el comedor, hay saloncitos separados para tener más privacidad en algunos casos.

Precio

El precio del Tempura-Ya es medio-alto. La calidad de los productos es buena por lo tanto el cliente lo nota en el precio, aun así, no es un precio excesivamente alto. Los precios de los platos ronda entre los 9€ y los 12€, habiendo platos que pueden llegar a los 20€ como es el caso del surtido de sushi. El precio de los postres está entorno a los 5€.

Una cena para dos puede salir por unos 40€, comerás bien, aunque no saldrás con la sensación de haber comido muchísimo.

Veredicto

La visita a Tempura-Ya fue agradable, comimos bien y estuvimos a gusto en el local. Aun así, pensaba que sería muchísimo mejor y que la calidad del restaurante japonés especialista en tempura me sorprendería muchísimo más dada la buenísima puntuación que tiene en algunas redes sociales (rozando la perfección).

El restaurante Tempura-Ya es un buen restaurante para ir a comer y degustar buena comida japonesa. Puede que repitamos en este restaurante de comida asiática, pero no es uno de mis favoritos. Te invito a que lo pruebes y saques tus propias conclusiones y nos lo expliques.

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Casa Xica

Casa Xica es un restaurante fusión de comida mediterránea y oriental donde degustar platos típicos de nuestra cocina con un toque exótico. Un pequeñito local situado en el Poble Sec de Barcelona, en calle França Xica 20.

Es un restaurante que abrió las puertas en 2014 y que ha conseguido hacerse un sitio entre los locales de moda de Poble Sec. Todas las noches hay cola para cenar y un lugar donde algún que otro famoso se escapa para comer.

Calidad

El restaurante Casa Xica consta de una carta no muy larga pero variada donde poder degustar tanto carne como pescado, fideos y arroz con algún toque de cocina oriental, ya sea una salsa, un ingrediente o alguna manera de cocinar el plato.

La verdad es que me costó un poco decidirme entre los platos de la carta, así que al final me decanté por probar el «Tartar de buey con kimchi y piparras» , las «gyozas de carne con verduras» y el «cochinillo crujiente con pan chino«.

La verdad es que la experiencia fue de menos a más. Empecé probando el tartar de buey. Soy muy fan del tartar y de la carne cruda en general, así que por eso me decanté por este plato que a pesar del nombre tan espectacular no dejaba de ser un tartar a capas separadas por tortitas de maíz sazonado con guindilla y cebolla picada y perejil. Me pareció muy justito, un plato sin pena ni gloria donde el sabor del tartar no se notaba especialemente ya que picaba más que otra cosa. La cosa mejoró con las gyozas (esa especie de empanadilla china), servida en un bol con una salsa con base de calabaza y muchas verduras complementado el plato. Me gustó bastante más este plato ya que lo principal (que era la gyoza) tenía un sabor agradable donde la pasta de la gyoza no era densa y dejaba destacar a la carne, y el condimento de verduras y la salsa no destacaban sobre el resto del plato. Y para acabar de venirse arriba la comida, el cochinillo fue espectacular. Eran quatro montaditos de cochinillo al estilo Hong Kong (con salsa agridulce), crujiente por fuera y muy tierno por dentro sobre pan chino. Tenía un sabor muy intenso y muy agradable, donde todos los elementos ligaban a la perfección. Fue el plato que nos recomendó la dueña del local y fue un acierto total.

Los postres también estaban bastante bien, degusté una crema de chocolate blanco con helado de fruta de la pasión y una sopa de chocolate con chili. La crema de chocolate temí que fuera demasiada empalagosa y dulce pero no fue así, la mezcla con el helado un poco ácido le daba un sabor muy equilibrado. La sopa de chocolate y chili me gustó menos ya que el chocolate era un pelín aguado y el chili picaba en exceso restándole gusto al chocolate.

Servicio

El local Casa Xica, es un local muy pequeñito, estrecho pero muy encantador. No tiene más de 10 mesas, de un tamaño no muy grande pero que no da la sensación de faltar espacio. Está decorado con elementos vintage y asiáticos, muy en la línea de los restaurantes más hipters, por así llamarlos. El local no tiene mesas para sentarse fuera.

Lo regentan una pareja catalana muy simpática y atenta. Al ser un local tan pequeño el trato con el cliente es muy cercano, son muy amables y trabajan bien. Al medio día el local no se llena y se puede comer tranquilo y rápido, pero todas las noches se llena y van un poco estresados atendiendo y cocinando a la vez, puede que sea un poquito lento el servicio.

Precio

El precio de Casa Xica es normal tirando a alto. Al medio día hay un menú que consta de un plato con bebida y postre a 9€. Pero los platos de la carta son un poco más caros, oscilan entre los 10€ y los 14€. Los postres están entre los 4€ y 5€.

Un plato por persona es poco ya que las raciones no son muy grandes. Si no eres de comer mucho dos platos quizá lo encuentras demasiado, pero si comes normal, con dos platos quedarás bien.

Tu visita a Casa Xica no será cara, quizás un pelín alto el precio pero asequible. El precio por persona no bajará de los 20€.

Veredicto

Mi visita al restaurante Casa Xica fue agradable, comí bien y el trato fue excelente. Quizás esperaba un poco más de la comida por el precio y el tamaño de las raciones, pero comí bien. El local al ser tan pequeñito y llenarse tanto por las noches seguramente sea un sitio para gente joven.

Es un restaurante que repetiré, esta vez de noche y probaré algún otro plato que me faltó por pedir, como los «fideos thai con ternera» o el «bacalao negro con almejas y salsa de pollo».

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ChezCocó

ChezCocó es un restaurante vintage de estilo francés donde disfrutarás de una estancia que te hará sentir como en la Francia de los años 30. Toda una experiencia muy interesante.

El rotisserie ChezCocó es un restaurante francés situado en Avinguda Diagonal 465 de Barcelona, tocando a Plaça Francesc Macià.

Calidad

Se me hizo complicado escoger la comida, había muchos platos y muy distintos entre sí y no fue elección fácil, todo lo que lees apetece probarlo.

La carta de ChezCocó consta de entrantes para compartir, platos de temporada, platos del día, coquelets (pichones individuales), pescados, platos principales para compartir y algunas otras opciones que al leerlas se nos hace la boca agua.

Para degustar un poco la carta, pedimos «pulpo con sobrasada» y «foie mi-cuit« como entrantes. El pulpo estaba buenísimo, era tierno y gustoso, y venía sobre una base de puré de patatas con sobrasada emplatado con una salsa de remolacha que ligaba perfectamente con el pulpo, sin pisarle el sabor y dándole un toque exótico. El foie mi-cuite estaba muy bueno también, quizás la presentación de este entrante no era muy elaborada pero lo compensaba con su sabor. Lo acompañaba unas tostadas muy crujientes.

Como plato principal degustamos un «coquelet barbacoa«, una «lasagna» y «roast-beef«. El pichón estaba muy tierno y jugoso, se deshacía en la boca. La salsa barbacoa lo acompañaba y acompañaba muy bien el gusto del pollo. Venía con un acompañamiento de patatas fritas pero se puede escoger entre muchas otras cosas (puré de patatas, arroz, verduritas, ensalada…). La lasagna estaba muy rica también, no estaba bañada en un mar de bechamel y se podía apreciar su gusto perfectamente. Gratinada en una cazuela de barro. El roast-beef estaba perfecto, en su justa cocción y fileteado al grosor justo. Muy tierno y jugoso. Quizá como pega del roast-beef diré que me pareció el plato menos completo de los tres ya que encontré que le faltaba un poco más de cantidad al plato. Es de los platos más caros de la carta y parecía más un entrante que no un plato principal. Venía acompañado de pure de patatas.

Para acabar, degusté un flan de queso con frutos del bosque que no me pareció un flan sino una mousse de queso. Estaba bueno también pero no me pareció tan rico como el resto de comida. También probé el pastel de chocolate con almendras muy rico. No era empalogoso y se comía sin hambre casi, si eres de chocolate deberías probarlo :p

Servicio

El local es una auténtica maravilla: grande, espacioso y luminoso. Desde fuera, no intuyes lo que te vas a encontrar dentro, quizás pasas por delante y no te das cuenta del restaurante que tienes en frente ya que es muy discreto y pasa un poco desapercibido pero al entrar al comedor quedas atónito. Parece que entres a un salón burgués de los años 30: techo altísimo con grandes lámparas de araña, sofás de terciopelo, grandes murales en las paredes, ventanales enormes que dejan entrar muchísima luz… todo un espectáculo. Tiene una zona con mesas y sillas más corrientes y otra zona donde las mesas están separadas por los sofás que comento de una altura considerable, aislando las mesas las unas de las otras. No son los sofás más cómodos del mundo para comer, pero son bonitos e impactantes.

El ChezCocó tiene un jardín en su interior muy bonito con mesitas para tomar algo. En un jardín que sólo le puede acceder entrando en el local y que desde fuera no se aprecia.

En cuanto a la atención de los camareros con los comensales perfecto, muy profesionales y atentos, sin agobios y bien formados. La comida fue servida bastante rápida y como comento todo en su punto. Además, para facilitar la comida, los platos más complicados de comer como por ejemplo los coquelets, primero te lo enseñan enteros recién cocinados y luego te lo trinchan para que no tengas tantas complicaciones para comerlo. Hacen los mismo con los entrantes principales para compartir ya que los sirven en medio de la mesa.

Precio

El precio del restaurante ChezCocó es alto, aunque no caro. Por la atención recibida, la calidad de la comida, el confort del local y las raciones, puedo decir que es un alto pero buen precio. Si no eres una persona que disfrute gastándote el dinero comiendo lo encontrarás caro, sino, no te dolerá el precio.

Los entrantes oscilan entre los 7€ y 15€, los coquelets y platos del día entre los 10€ y 14€, los platos principales van desde los 14€ a los 25€, y los postres no bajan de los 6€. Tu visita no saldrá por menos de 20€ por persona, pero repito, los valen.

Veredicto

El restaurante ChezCocó es un lugar perfecto para degustar muy buena comida saliendo de los típicos locales modernos. Es una experiencia que te transporta a una época pasada sin ser repelente y te hace disfrutar de una excelente comida en un marco incomparable. No será un restaurante al que acudiré con asiduidad pero seguro que repetiré para alguna ocasión especial. Un local muy interesante para salir de la rutina.

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